Berlin, 5 décembre 2006-12-05
Querido Joe,
En mi sempiterna elucubración sobre el “natural estado de las cosas”, me he visto obligado a varar mi vetusta fragata en lindes germánicas, dónde he sido acogido con una sorprendente falta de sorpresas. Muy a mi pesar, todo aquí es hermoso y serenamente silencioso.
Los hijos del Reich, simpáticos teutones han resultado, tal y como siempre sospechamos, unos guasones, inclusive hilarantes. Cosa que no es de extrañar ya que bien sabidas son por estas gulliváceas gentes, las milagrosas virtudes de la patata como panacea contra depresiones alopécicas y variopintas angustias acechantes desde las más ignotas profundidades del Mare Nostrum.
Me encantará verte de nuevo.

2 comentarios:
Bello Ente cuyo Ser me introduce en Lo Abierto,
caricias a mi oído son las nuevas que me das. Este inesperado
reencuentro pone a sonar campanas en el aire, y mis labios, sin posible
antídoto, se curban hacia el cielo en banánica sonrisa. Diciéndote a ti, mi
amado amigo, la alegría que me habita sabiéndote próximo, te deseo buena
ruta hasta el momento feliz en que Distancia se ausente y pueda ser tu
rostro contemplado.
Tuyo siempre,
Pablo
Por diezmil Mazorcas de sebo, te cambio el cosmos en un chucu-flexo!
Tanto amor en brendolínes arabescas...Vendetto seas!
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