
Estimado machuco,
nunca es tarde si la picha es grande, coreaban las
nínfulas con olor a incesto, y yo no supe o no pude o
simplemente vi que en el hormiguero de mi entrepierna
no había hormiga reina. por eso te escribo, escuincle
botarate, por el sabor de los filtros y porque el reno
rodolfo me arrastra como a un reo a los mausoleos sin
término: en mi nariz roja caben sacos de frutas de
cinco kilos. dilatación del abceso, falta de práctica
y los chingados gachupincitos estirando mi ojos como
si fueran ejotes, yo la madre de las tripas redondas,
yo el perímetro de la necesidad y de la ilusión p4, yo
el deshollinador recubierto de piruletas, cayendo
apenas, llegando yerto con las manos llenas de
alcancías, adargas y lorigas. ¡Papanatas Nel Papanatas
Nel!, me lanzan con las ruinas de su ilusión, estiran
de mi falso algodón y yo las siento en mi regazo: sí,
para ti la podredumbre y la miseria, el sufrimiento y
la indecendencia para ti, graciosa, y cuando me canse
te dejaré con sancho para que orlen su boca infame las
migas de tu pureza. ¡Papanatas Nel, Papanatas Nel!,
pero ya sólo me da tiempo de pensar en el viagra, y el
reno rodolfo me arranca de mí hacia distrito norte y
ya no me da tiempo de nada, ni siquiera de escupir, y
me cubro con los cartones y mascullo Gimen Véis, Gimen
Véis, Gimen sin parar...